lunes, 28 de febrero de 2011

Un salve a la montaña por Pablo Velez


Salve oh remanso  de paz y de vida
Salve tus sagradas aguas  de esencia divina

Salve el sonido del viento en tus frondosas cimas
Salve tus frutos sagrados, sustento y comida.

Salve mis pasos en tus verdes campos
Salve tus aves  que nos dan sus cantos
Salve tus hijos  llevando el arado
Salve tu profunda noche y tus silencios cautos.

Salve a la tierra y  su sublime encanto
Salve a la niebla que es un manto blanco
Cubre con el  tus tesoros gratos
Que no sean saqueados por un hombre ignaro.

Tu oro y tus bosques de cedro rosado,
Cedro negro, samán, laurel negro y chagualo,
La palma de cera o el extenso páramo
Que el fuego divino proteja tu encanto.


HOMBRE DE FUEGO.